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El proceso de modelado

El proceso de modelado comienza por la elección del tema, qué modelo, en qué actitud, en definitiva, cúal es la imagen que quieres reproducir.






Sin embargo, la forma de llevar a cabo esta acción varía de un modelista a otro y ha sido diferente también a lo largo de la historia.

En un principio, el proceso de modelado de una miniatura difería poco del trabajo de cualquier orfebre artesano. 


Comenzaba con el modelado en barro o en cera, un primer molde, una primera copia en metal y el trabajo de añadido de detalles y de perfilado sobre esta primera copia que se convertía en el master sobre el que se hacia el molde definitivo.



Sin embargo, con la aparición de los plásticos, la industria química lanzó al mercado unas masillas llamadas epoxídicas, con un alto grado de adherencia y una gran dureza tras el secado, proceso que no produce merma en el tamaño de la pieza, evitando de esa forma las grietas y roturas que produciría la arcilla de modelar.


Estas masillas estaban destinadas a la industria como selladores de motores y de conductos, pero los escultores y modelistas encontraron pronto que podían ser aplicadas en su trabajo.


Con el tiempo, estas empresas químicas comenzaron a formular productos específicos para escultores, con mayor o menor dureza y grados de flexibilidad.

También han aparecido últimamente arcillas plásticas muy dúctiles que permiten un secado rápido a menos de 150 grados, proceso tras el cual pueden ser lijadas, talladas o mecanizadas.




Entre los modelistas y fabricantes que utilizaron en su momento el sistema primitivo, en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, se encuentran Ramón Labayen.


Comenzaba modelando la figura en plastilina sobre un armazón de alambre, cuadrando postura y proporciones, modelaba un esbozo del uniforme y del rostro y a todo esto le realizaba un primer molde en elastómero de silicona en el que colaba una primera copia en metal.


Con la ayuda de punzones, gubias, limatones, limas y lija comenzaba a tallar sobre el metal los detalles finales. Rasgos faciales, botones, arrugas, condecoraciones, etc.

Los botones, algunos cordones y otras piezas son añadidos de latón sobe la pieza ya trabajada en metal.

Las masillas de modelar más comunes son:


MILLIPUT - que se ofrece en varios colores y durezas, desde el más suave y fino de color blanco al más basto para trabajos más genéricos de color gris, incluyendo un tono intermedio color terracota. Esta masilla, aunque de textura bastante fina es mucho más dura y difícil de trabajar con limas y cuchillas.


DURO – Esta es una masilla con resultados con aspecto más plástico, que puede ser mezclada con todas las demás masillas para aportarles solidez y flexibilidad



MAGIC SCULPT – Bajo mi punto de vista es la más versátil entre todas las demás masillas epoxi. Como las demás, es bicomponente, es decir hay que mezclar dos porciones más o menos iguales de una parte A que es la masilla en sí misma y una parte B que es el endurecedor. Su textura es suave, tiene un buen grado de dureza y permite la creación de detalles pequeños que resisten bien el lijado.



SCULPEY – Esta ya es una arcilla plástica. No hay que mezclar componentes. Es dúctil y modelable como cualquier plastilina para artistas, con la ventaja de que puede endurecer a menos de 150 grados en cualquier horno, incluidos los de cocina, adquiriendo tras el proceso una dureza que permite el lijado y el mecanizado (taladros, lijadoras).

Yo personalmente, comencé modelando en cera, cera roja de modelar. Es la cera que se utiliza usualmente en las fundiciones de bronce, para realizar modelos y copias para los moldes de cera perdida.

Eran principios de los años 80 y sinceramente todavía no conocía las masillas epoxi, que sin embargo existían desde hacía mucho tiempo. Las descubrí cuando empecé a trabajar para miniaturas Andrea.


Como en esa casa, y en aquel tiempo se usaba Milliput, fue esa la primera resina con la que me familiaricé, pero con el tiempo empecé a notar que el alto contenido en pasta de papel de las masillas de esa empresa, sobre la de color gris verde, no me permitían dar los acabados que yo pretendía si no era con muchas horas de trabajo y de lijado.

Después de probar con todas las marcas de masillas, decidí que la que más se adecuaba a mi forma de trabajar era la de magic sculpt, mezclada en ocasiones, para determinados detalles, con la masilla verde y gomosa de DURO.

Mi proceso de trabajo es el siguiente:

En primer lugar, modelo una serie de cabezas con distintos gestos y expresiones, pies con diferentes tipos de calzados y manos en distintas posturas.





Además, suelo modelar también los accesorios básicos de una serie determinada, fusiles, cascos, gorras, armas en general.


A todas estas piezas les hago un primer molde para disponer de todas las copias que pueda necesitar en un futuro.




Cuando decido una nueva figura, elijo qué cara y con qué gesto la voy a terminar. Y los pies que le correspondan. Una vez hecho esto, utilizando alambre de 0,5 milímetros realizo un armazón simulando el esqueleto, en el que queda detallado el cuello (como un simple vástago donde encajar después la cabeza), la anchura de los hombros, longitud de la columna, anchura de las caderas y longitud de las piernas.




Sobre este esqueleto coloco, cabeza y pies y lo adapto a la postura final que quiero para mi figura. 

Con el tiempo este proceso de crear el armazón y adaptarle la postura se ha convertido en un gesto casi automático, que hace que, al menos para mí, sea muy sencillo crear un nuevo maniquí que guarde perfectamente las proporciones y al que hago adoptar una postura totalmente natural.


Es muy fácil en estas escalas (y en todas las demás), perder la proporción, no darse cuenta, comenzar a trabajar en la figura y cuando ya estás casi en el proceso de detallado, advertir con horror que tu figura, o tiene hidrocefalia o ha pasado una temporada entre los jíbaros.



Afortunadamente es algo que no me pasa a mí desde hace muchos años. La regla de oro es mantener siempre las medidas.
Una figura normal debe medir como mínimo siete cabezas, menos de esa proporción empieza a ser caricaturesca.
La proporción ideal, el canon artístico está en siete cabezas y media.

El heroico, a partir de ocho cabezas, es la proporción de casi todos los dibujos de superhéroes de DC Comics y Marvel.



Por encima de estas proporciones la cabeza resulta claramente pequeña. 
Como estamos hablando de figuras militares históricas deberíamos mantenernos en el canon artístico para abajo. 
Es decir entre siete y siete cabezas y media, teniendo en cuenta que las piernas desde el pubis deben tener aproximadamente la misma medida que el resto del cuerpo hasta la coronilla, y que la anchura de hombros, suele ser el equivalente a dos cabezas.


Si no nos salimos de estas normas, muy mal lo tendremos que hacer para que nuestra figura no parezca una persona. 

Volvamos al modelado.


Una vez con el maniquí completo adoptando la postura final, comienzo a fijar la pose aplicando porciones de masilla en lo que sería la pelvis y la caja torácica y cubro el alambre con una capa de masilla sobre la que una vez endurecida comienzo a aplicar la musculatura.





Con la figura anatómicamente completa, aunque sin perfilar, no es necesario, ya que va a ir vestida, aplico pequeñas capas de masilla, en las que modelo las arrugas que correspondan a la postura y al tejido que supuestamente deba vestir nuestro personaje. 

En el caso de tratarse de una figura en la que queden al descubierto, piernas, brazos, torso o ser un desnudo, es el momento en el que se comienzan a marcar los paquetes musculares y las articulaciones como rodillas, codos, tobillos, etc.




Cuando la base del vestuario, es decir la forma básica del pantalón, chaqueta, guerrera, camisa o cualquier otra prenda que vista nuestra figura, esté terminada y lijada, es cuando procedo a aplicar los detalles más pequeños que podrían estorbar al lijar las arrugas y detalles más grandes.


Es cuando aplico botones, condecoraciones, insignias, etc. La figura ya está terminada. Ahora ya solo hay que hacer el molde. Pero no. Todavía queda una parte del trabajo muy delicada por hacer. Usualmente, no puedes hacer molde a una figura en una sola pieza.


Las figuras mono bloque no son muy habituales ya que fuerzan al modelista a poses muy determinadas. 
Un brazo más adelantado, una cabeza girada o un cuerpo agachado, nos obligan a dividir nuestra figura en tantas piezas como sea necesario para que el molde pueda ser abierto sin riesgos de rotura y la colada de metal nos de garantía de llenado.





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