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Creación de un modelo

Elección de la figura


El primer para la creación de todo modelo es la elección de la figura. Una figura exige un primer paso fundamental, la documentación.

Muchas veces puede ocurrir que la idea que ha pasado por tu cabeza no es tan fácil de plasmar debido a que la documentación histórica que la haría fiable, no es fácil de conseguir.


Encontrar una ilustración que nos gusta es fácil, pero al tratarse de una
representación bidimensional, al menos la mitad de sus detalles quedan ocultos.


Por ejemplo, una ilustración de Richard Knotel, gran investigador y acuarelista, de un soldado de infantería francés de 1815, nos puede servir de inspiración, pero sin otras fuentes que nos muestren cómo era su mochila, el corte de su casaca, el cartuchería, y cualquier otro accesorio, nos sería imposible crear una figura históricamente fiel.



Una vez que tenemos toda la documentación necesaria, hemos de decidir la pose que adopte esa figura.

Yo personalmente realizo previamente una serie de cabezas, con diferentes gestos y rasgos, y pies, a los que hago un molde de caucho, y así dispongo de dos puntos que me ayudan a mantener la escala y la proporción.


Con alambre realizo una estructura en la que quedaría marcado el cuello, la anchura de los hombros, la longitud de la columna, la anchura de las caderas y la longitud de las piernas.
A este esqueleto le inserto una cabeza y un par de pies, procurando mantener las proporciones.



Este maniquí de alambre, es lo suficientemente flexible como para adoptar cualquier postura, pero también hay que tener claro el rango de movimientos que puede adoptar una articulación dentro del cuerpo humano.
El uso de libros de anatomía, y sobre todo la completísima colección de fotografías de Eadweard Muybridge, puede ser de mucha utilidad para los que están empezando.


Cuando la postura del maniquí es la que deseamos, se cubre con masilla epoxidica. 
Yo suelo empezar creando la caja torácica y el abdomen y dejando endurecer, así puedo seguir trabajando con las piernas en una estructura más sólida.
Lo más adecuado es que las aplicaciones sobre todo en las extremidades sean parecidas a los grupos de paquetes musculares, pero con cuidado, porque si creamos una estructura desnuda excesivamente musculosa, terminaremos teniendo una especie de coloso, difícil de ver en la realidad.

Cuando la anatomía es correcta podemos empezar a vestirlo, aplicando capas de masilla sobre la que se modelan las arrugas de los distintos tejidos. 
Aquí hay que tener también en cuenta que no crea las mismas arrugas la manga de una casaca de paño, que la de una camisa de hilo.
Son detalles que ayudan a darle vida a nuestra creación.


Dejamos para el final los detalles más finos, porque la manipulación de la pieza en el proceso de modelado puede deformarlos e incluso hacerlos desaparecer y esto nos obligaría a trabajar dos veces.
Antes de aplicar estos detalles, es recomendable un lijado suave de todas las superficies, un repaso con cuchillas o limas de todas las separaciones que deban estar bien delimitadas e incluso, en el caso de que pretendamos hacer un molde de esta figura, proceder al despiece necesario para que dicho molde sea viable.


Una vez realizados todos estos pasos, terminaremos todos los detalles, piezapor pieza. 
Aplicaremos botones, rasgos especiales en las caras, pelo, barba, patillas, etc, dependiendo de las modas vigentes en el periodo que pretendamos representar.

Por ejemplo, es difícil ver a un oficial del periodo de la guerra de los siete años con patillas y sin afeitar.
Sin embargo veinte años después, era habitual que los soldados llevaran grandes patillas, y en algunas unidades era obligatorio el bigote.


Proceso de moldeo

Cuando la figura en sí, está terminada podemos proceder al moldeo.En este paso disponemos las piezas que componen cada figura sobre una plancha de caucho crudo.
Nosotros utilizamos planchas circulares de 30 cm de diámetro, ya que realizamos la colada, por centrifugación.
Cuando las piezas están situadas correctamente de forma radial, se presiona sobre ellas para que queden incrustadas en el caucho hasta más o menos la mitad de su grosor.

Entalcamos toda la superficie y colocamos otra plancha cruda sobre la primera, todo esto dentro de un bastidor circular de acero que introducimos en una vulcanizadora que por medio de presión y temperatura cura el molde para que se convierta en dos piezas de caucho flexible y resistente a la temperatura de fundición, proceso que puede oscilar entre una y tres horas, dependiendo de la temperatura.

Un proceso demasiado rápido aumenta la merma del tamaño del molde, merma que puede parecer pequeña ya que una figura modelada en 60 mm estrictos, perdería poco más de un milímetro al encoger el molde.
Pero si tenemos en cuenta que el metal al enfriar también merma, nuestra figura podría llegar a medir sólo 57 mm al ser fundida. Cada milímetro a escala 1/30 equivale a 30 mm en la realidad, por lo que dos milímetros de merma, significarían seis centímetros en la realidad.

La figura humana no mantiene una medida constante, hay personas de muchos tamaños, pero si un fusil tiene que medir 1,50 metros (por ejemplo), si queremos reproducir ese arma a escala 1/30, no podemos permitirnos seis centímetros menos, ya que el arma, es la que realmente nos da la escala.

Mientras las armas y el equipo estén a escala, una figura podrá medir 58 o 63 mm y estará dentro de la escala real.

Con el caucho ya endurecido, separamos las dos mitades y extraemos los originales de su interior. Muchas veces el calor y la presión dañan los originales, por lo que es conveniente guardar un archivo con las primeras copias por si es preciso rehacer el molde, ya sea por un daño accidental, o, y eso es lo que casi todos los fabricantes deseamos, se haya quemado debido al gran éxito de la figura que contenía.

Con gubias, se abren los canales de entrada para el metal, y en algunos casos, las salidas de aire que liberarán las bolsas que se pueden crear a la entrada del metal.

La fundición

Estos moldes deben ser lubricados antes de la fundición. La lubricación de un molde de caucho se hace con diferentes productos, siempre en forma de polvo impalpable. 

Hasta hace relativamente poco tiempo, era común el uso del micro metal, producto que en realidad era polvo impalpable de aluminio.

Hacía que las figuras salieran del molde con un agradable color blanco metálico, y ayudaba realmente a que todos los detalles se copiaran con gran nitidez.

Pero es un material altamente inestable, además de muy tóxico, casi mortal. Se sustituyó tras su prohibición por polvo de grafito, las figuras salen con un tono un poco más oscuro, y el metal fluye realmente bien, gracias a él.

Pero es muy sucio y aunque no tan peligroso como el aluminio, el grafito en polvo puede devenir en silicosis, afección típica entre los mineros del carbón.

Nosotros utilizamos talco. Tal vez no sea tan efectivo, como el aluminio y el grafito, pero es totalmente seguro.

Con el molde ya entalcado, lo introducimos en la centrifugadora, máquina que mediante un cierre por medio de un émbolo de aire comprimido cierra el molde en la presión que nosotros necesitamos, y que lo hace girar a las revoluciones precisas para cada tipo de modelo.

En la parte superior de la centrifugadora se encuentra una tolva por la que se cuela el metal fundido y que está conectada con el centro abierto del molde.

La fuerza centrífuga empuja al metal licuado hasta los más mínimos detalles del molde, y después de un minuto y medio de centrifugación, se detiene y nos permite sacar el molde con el metal ya solidificado.

Al abrir el molde, si todo ha ido bien, encontraremos todas las piezas en metal unidas por sus canales de entrada a un pequeño cilindro achatado del que tiraremos con la ayuda de unas tenazas (no olvidar que aunque sólido, el metal está todavía cerca de 200 grados centígrados) y apartaremos para que siga
enfriando.

Las piezas se pueden separar del bastidor fácilmente y casi sin ayuda de herramientas, y ya tenemos nuestra figura lista para ser ensamblada y pintada, siempre después de haber sido limpiada de rebabas y restos del bebedero.

Proceso de selección y ordenación

Como ya hemos explicado anteriormente, las figuras han de ser despiezadas para poder ser moldeadas. Aquí ya comienza un proceso más “industrial”.

Hay que fundir repetidas veces del mismo molde para disponer de las piezas necesarias para el montaje de un número determinado de figuras.

Esto obliga a seleccionar en distintos compartimentos las piezas que son iguales, para facilitar el proceso de montaje y que el operario no tenga que perder un considerable tiempo en buscar entre cientos de piezas diferentes las que necesita para montar una figura determinada.


Proceso de montaje y embalaje

Las diferentes piezas que componen una figura pueden ser unidas de nuevo mediante diferentes sistemas.
Soldadura, pegamento bicomponente o pegamento de cianocrilato.
El ensamblador debe tener cuidado, sea cual sea el sistema de fijación que utilice, de que las piezas encajen de tal forma, que la copia final sea igual al original.

Una vez ensambladas, en algunos casos necesitarán un pequeño lijado y a veces un poco de masilla selladora para ocultar en lo posible las uniones.


Proceso de pintura

El metal blanco es una aleación de plomo, estaño, bismuto y antimonio.
El estaño y el plomo, sobre todo el plomo, tienen una oxidación característica, al contrario que el hierro (Fe), cuyo óxido es un material rojizo y pulverulento, el óxido del plomo (Pb), crea una capa aceitosa.

Al alearse con el estaño (Sn), el bismuto (Bi) y el antimonio (Sb), la aleación resultante produce mucho menos óxido que el plomo puro, pero aun así hace preciso el uso de una imprimación sólida que permita el agarre perfecto de las pinturas que vamos a utilizar para decorar la figura.

Nosotros utilizamos una imprimación acrílica con base de poliuretano de color gris claro, que además resalta muy bien los detalles.

Con la figura ya imprimada se procede a la aplicación de los colores básicos. Es decir, el color de cada prenda, superficie o material sin luces ni sombras.

Es un proceso que dentro del equipo limitado que somos, intentamos hacer de la forma más metódica posible.




Carmen, aplica todos los colores base de cada figura.

Una vez terminado su trabajo, me toca a mí aplicar luces y sombras y rematar los detalles, como los ojos, insignias, botones…











Fotografiado


Proceso de barnizado

Cuando la figura está acabada todavía quedan algunos pasos que realizar. El primero de ellos es el barnizado. El barniz resalta los colores y los protege de rozaduras al manipularlos.
La capa de barniz ha de ser generosa sin llegar al punto de tapar los relieves. En algunos casos es conveniente aplicar un barniz brillante, mucho más resistente que el mate sobre el que una vez seco, se aplicarán las capas necesarias de barniz mate que precise cada material a reproducir.

Una vez seco todo el barnizado solemos aplicar en las peanas que lo precisan hierba sintética para aumentar la sensación de realismo de la figura.

Proceso de empaquetado

Aunque las figuras son de metal, no por ello dejan de ser altamente frágiles, por la endeblez de algunos detalles como armas, plumeros, etc, como por estar compuestas de múltiples piezas.

Por esa razón empaquetamos nuestras figuras en pequeñas cajas de cartón suficientemente sólidas, con un relleno interior de gomaespuma que mantiene sujeta e inmovilizada la figura y la protege de choques y zarandeos.






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